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Ya llegó el tan temido dÃa,
ese dÃa en el que no querÃamos pensar,
el dÃa fatal de tu marcha y de nuestra separación para siempre.
Conservamos las esperanzas casi hasta el final, las dos, unidas, luchando y haciendo planes de futuro, un futuro truncado por una enfermedad incurable, una enfermedad maldita, un premio de loterÃa sin jugar, nos habÃa tocado y éramos conscientes.
Durante mucho tiempo supimos que era una dura batalla a la que nos enfrentábamos y también durante casi todo el tiempo pensábamos positivamente que podÃamos salir de esta, aunque también inconscientemente temÃamos este dÃa…
¡Cuantas lágrimas derramadas, juntas, hasta que no quedaron lágrimas… y entonces, vinieron las noches sin dormir… pensando… hasta que no quedó nada que pensar… y después nos entregamos a la suerte, y dejamos pasar los dÃas como si fuésemos robots, sin corazón y sin mente… y el dolor ya no hacÃa tanto daño.
Pasaste por mi vida y llenaste un capÃtulo de mi historia personal, dejaste una huella imborrable en el tiempo, y ahora tengo que acostumbrarme a la difÃcil tarea de vivir sin ti.
Adiós, mi querida amiga FABRICA DE MUEBLES , el cáncer de la economÃa pudo con nosotras, desahuciadas por la medicina de la banca, embargadas por las deudas a las Administraciones Publicas, abandonadas por las compañÃas aseguradoras de riesgo y ejecutadas al fin, de un tiro en la cabeza, por la caÃda de ventas.
Descanse en paz.








