Saliendo del dentista le digo a mi hija de 5 años ¿Has oÃdo lo que te han dicho? te han dicho que pronto vendrá a visitarte el ratoncito Pérez
¿Estás contenta?, le pregunto.
Sà sà mamá, lo que pasa es que yo me pienso que lo del ratoncito Pérez es mentira, me contesta.
¿Porqué hija?
Porque el ratoncito Pérez es imposible que lleve monedas ¿Cómo lleva las monedas si es un ratón? Yo pienso que eso no puede ser, responde ella.
¡Qué madura! Pienso yo, esta niña ya no se cree nada.
Y de pronto salta y dice ¡Ya lo sé mamá! ¡Ya lo sé! ¡Ya sé quiénes traen las monedas!
¿Quién? Pregunto yo.
Su respuesta: ¡¡¡Los Reyes Magos!!!
¿De dónde viene esta tradición?
Leyendo un poquito he averiguado que la tradición de que el ratoncito pérez cambie el diente de debajo de la almohada por un regalo (en nuestro caso monedas o dinero), se la debemos a  un cuento que escribió el padre Luis Coloma para el rey Alfonso XIII cuando este tenÃa 8 años y perdió su primer diente (sobre el año 1894). En el cuento, el ratón vivÃa junto a su familia en una caja de galletas en una confiterÃa situada en el corazón de Madrid, en la calle Arenal número 8 y el Ayuntamiento de Madrid años después le rindió homenaje a este personaje tan popular instalando una placa conmemorativa en este mismo domicilio donde puede leerse:
“Aquà vivÃa, en una caja de galletas, Ratón Pérez, según el cuento que el padre Coloma escribió para el niño Rey Alfonso XIII.”
AsÃ, el ratoncito Pérez es uno de los pocos personajes inventados que tiene domicilio real y muchos niños mandan sus cartas a esta dirección e incluso sus dientes.
¡Nosotras vamos a preparar ya mismo nuestra carta!













