20.11.2009
2 Comentarios

Quien no tiene cabeza, tiene pies

Archivado bajo Mujeres Despistadas | Publicado por conMdemujer

mariposas

Después de un agotador día de trabajo salí por la puerta de la oficina con mil historias en la cabeza. La empresa nueva que estaba atendiendo había contratado tres nuevos servicios importantes, ¡qué bien! ese mes las comisiones iban a ser altas. Mi compañera, la que sabía que me odiaba por el simple hecho de existir, había estado contenta y amable conmigo durante todo el día, pues las comisiones eran a medias y este también iba a ser un buen mes para ella.
Con estos pensamientos tomé andando la calle Mayor y me dirigí a la estación de tren, la estación estaba casi a dos kilómetros de mi trabajo y hacía bastante frío, pero había tenido un buen día, estaba contenta y la verdad es que no me importaba.

Al llegar a la estación tuve un imprevisto, debido a un accidente los trenes no circulaban, sería cosa de una hora, dos como mucho, dijeron por megafonía. En ese momento, pensé en llamar a alguien de mi familia para que vinieran a recogerme, pero ¿para qué molestar? a fin de cuentas no me esperaba nadie en casa, si se hacía muy tarde lo único que podía pasar era que de la estación me volviese nuevamente al trabajo ya de madrugada, y con ese ánimo y ese buen rollo, me senté en uno de los bancos.

Eran ya las once de la noche cuando informaron que los trenes empezaban a circular de nuevo, miré en la pantalla y mi cercanías salía en 5 minutos,  bajé corriendo por las escaleras mecánicas y me subí al tren. Junto a mi se sentó una chica muy simpática, empezamos a hablar de lo ocurrido y durante todo el trayecto intercambiamos varias risas contándonos cosas del trabajo, de la vida, y de todo en general, y así de divertidas íbamos cuando de pronto la chica me preguntó:

- ¿tú no tenías que haber bajado ya?

- ¿si? ¡no puede ser!

De repente, el tren paró y sin pensármelo dos veces bajé corriendo dándole un adiós fugaz a mi nueva amiga, si me había pasado de estación tendrían que venir a buscarme, y cuánto más me alejara de mi destino,  más kilómetros tendrían que recorrer para recogerme.

Al bajar casi me da un patatús, en el mismo instante en que se cerraban las puertas del tren me  percaté de dónde estaba, entonces comprendí porqué el revisor se me había quedado mirando extrañado, ¡¡HABIA BAJADO EN UNA PEDANÍA! ¿Cómo podía haber sido tan idiota? allí no había estación, ni luz, ni casas, ni una sola persona, aquello estaba literalmente..¡ENMEDIO DE LA NADA!, ¡Increíble! solté unos cuantos tacos y pensé..¿Para qué narices pararán los trenes aquí? ? Me situé,  estaba a unos 4 kilómetros de mi pueblo,  veía las luces brillar y reconocía a lo lejos las grandes fábricas de cerámica. En ese momento, me puse a buscar en mi bolso mi móvil, y cuando quise llamar me di cuenta que no tenía saldo, ¡NO TENÍA SALDO!         ¡AHORA SI ESTABA EN UN BUEN  LIO! , pensé que probablemente podrían pasar bastante horas hasta que mi madre o mi hermana notaran mi ausencia,  yo nunca llegaba a casa a una hora fija y salía y entraba a mi antojo sin dar demasiadas explicaciones. No me lo pensé dos veces, calculé que llegar a mi pueblo, si atajaba por medio de los campos de naranjos, me costaría una hora máximo, llegaría a casa sobre la una, y nadie se enteraría si yo no lo contaba, claro. La verdad es que tampoco me quedaba otra alternativa mejor,  no me apetecía dormir en el único banco de piedra mugroso que allí había,  empecé a andar, mas bien a correr,  tenía bastante miedo, todo estaba muy oscuro,  decidí no darle más vueltas y centrarme en llegar lo más rápido posible. Apenas había empezado a mancharme los zapatos de barro cuando mi móvil empezó a sonar ¡no me lo podía creer! ¡Aleluya! ¡ ERA MI HERMANA! ¡QUE SUERTE!, Uff..menos mal que se había acordado de mi y me venía de perlas.

Vino a buscarme enseguida y de vuelta a casa me preguntó .

-¿Y tu coche?

- ¿el coche?

En aquel momento me sentí más imbécil, si cabe….

- sí, sí tu coche…. ayer lo recogiste del taller y esta mañana te has ido a trabajar en coche…..

El coche me lo había olvidado aparcado en la puerta de la oficina….

Una vez acostada en la cama llegué a la conclusión de que el día tampoco había terminado siendo tan malo, había tenido un excelente día en el trabajo, había hecho una nueva amiga en el tren, tenía una hermana que intuía cuando estaba en apuros y  sabía que eso sólo puede pasar entre personas que se quieren mucho y esa noche había descubierto que tenía una persona con la que estaba siempre conectada en caso de problemas. Además, recordé, aunque tarde, que tenía el coche reparado,después de un tiempo en el taller al fin lo tenía arreglado, y al día siguiente podría volverme del trabajo con el coche, y como no podía ser de otra manera, al llegar a casa,  mi hermana y yo, nos habíamos muerto de risa. Eso si!, ¡para que engañarnos!, me quejé, y me quejaré mientras viva del capricho que la naturaleza ha tenido con la composición de mi cabeza, porque ser despistada es ..¡UNA VERDADERA PUTADA!

Foto: www.paulvillinski.com

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2 comentarios »

  1. Me encanta ver que no soy la única a quien se le va la cabeza… jaja, sin duda es recomendable ser una cabecita loca de vez en cuando… porque te abre puertas en esta vida tan encasillada…
    Felicidades

    Comment by Celia — 20 noviembre 2009 @ 13:18

  2. gracias por tu comentario Celia, y bienvenida al club! je je.

    Comment by conMdemujer — 20 noviembre 2009 @ 16:06

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