03.11.2010
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Cualquiera tiene un mal día

Archivado bajo Historias de Cualquiera

Cualquiera era feliz a su manera. Una mujer de pocas luces pero feliz, porque a veces la ignorancia no es una barrera sino un don, porque a veces pensar mucho es darle demasiadas vueltas a las cosas.

 Cualquiera era simple, lo blanco era blanco y lo negro era negro.

 Lo bueno era bueno y lo malo era…….. mentira, porque lo malo no existía en el mundo de Cualquiera y ninguna persona era mala. Las personas eran personas, y persona significaba organismo defectuoso, ser con frecuentes fallos que a menudo hace  cosas extrañas e incomprensibles.

Un virus, un dolor de muelas, una calva incipiente, unos kilos de sobra, una hipoteca alta, la regla….. cualquier cosa era desencadenante de un comportamiento cabrón, pero sólo era eso, cualquiera tenía un mal día y lo pagaba con Cualquiera.

Ella siempre decía “no es personal, no es personal”  y lo mejor no es sólo que lo decía, lo mejor es que lo creía.

Y cuando su mejor amiga puso interminables excusas para quedar con ella y dejaron de verse pensó: mi pobre amiga ha tenido una infancia muy difícil, arrastra una seria depresión y no es feliz en su matrimonio, no es personal.

Y cuando la despidieron de su trabajo pensó: al pobre director no le salen los números, soporta una fuerte presión y ha tenido que hacer una dura elección, el no quería,  no es personal.

Y cuando la dejó su marido pensó: mi pobre marido no ha madurado todavía, tienen mucha responsabilidad en el trabajo y necesita un poco de espacio, además solo sera un mes, no es personal.

 Y yo ahora, cuando me cruzo con Cualquiera por la calle me entran unas ganas locas de pararla  y gritarle a la cara ¡Despierta imbécil!

Y me entran unas ganas locas de contarle que su mejor amiga no quería verla más porque estaba segura y convencida de que Cualquiera quería levantarle al marido. (menos mal que era tu mejor amiga, otra menos buena se compra una pistola y te vuela la cabeza)

 Y me entran unas ganas locas de decirle que su jefe la despidió para contratar a una joven con un cerebro cuyo tamaño era inversamente proporcional a la talla de su sujetador y ¡gastaba una 110! además dominaba el francés en todas las versiones. (que no dabas “la talla” vamos)

Y me entran unas ganas locas de decirle que su marido no se distanció un mes para aclarar sus ideas, su marido se fue con su amante con la que estaba liado desde hacía un año y medio, y sí, ya no está con ella, pero puedes ocupar su lado del armario que él ya no va a volver porque ¡hace nueve años que se marchó! (¿no ves que nunca te ha querido?)

¿Pero para qué? ¿acaso voy a lograr algo? ¿voy a  cambiarla?

Con toda seguridad Cualquiera se me quedaría mirando, muda y con ojitos de “borrego degollao”, y pensando:

La pobre Sonia hoy está nerviosa, seguro que algún blog “importante” le ha cogido contenido de su propiedad, ha colgado sus fotos recortando la marca de agua, ha comentado su trabajo sin respeto y le ha costado sudar la gota gorda para que la escuchen y accedan a retirar el artículo, se ha llevado otro palo, no es personal…..

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01.12.2009
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Cualquiera tiene complejos

Archivado bajo Historias de Cualquiera

decoracion mariposas

Cualquiera era una niña feliz, pasaba desapercibida y eso la tranquilizaba, no destacaba en nada, no tenía que demostrar nada y por eso bajaba la guardia. Se relajaba y al mismo tiempo se camuflaba y ese anonimato le gustaba. No imaginaba ella lo que le esperaba, todos sus problemas comenzaron el día en que le crecieron las tetas, sí, sí, ¡las tetas!,  habéis oído bien.

Para que lo entendáis os diré que Cualquiera era muy poca cosa,ni guapa ni fea,  estatura mediana, y bastante, bastante delgada, y en este cuerpo de palillo: una 95 de sujetador. Claro! no es que sus tetas fuesen extremadamente grandes, el problema era mas bien que destacaban con relación al resto de su cuerpo, y es por eso que siempre que entraba a algún sitio eran su tarjeta de presentación, siempre iban delante, llegaban antes, y acaparaban la atención de los asistentes masculinos.
Uno de los peores inconvenientes era la situación incómoda de estar hablando con un hombre y que no la mirara ni por un momento a la cara. Eso hacía que los pensamientos mas locos y absurdos nacieran de su cabeza, se decía a si misma que podía matar a alguien en ese momento. Ningún hombre de los presentes la delataría en una rueda de reconocimiento, nadie podría decir el color de sus ojos ni la forma de sus pendientes, solo tendría que ponerse un jersey grande.

Y no tenéis ni idea del problema que se avecinaba cuando llegaba tarde y tenía que correr, ¡uy que desastre!! Cualquiera corría, ¡vamos si corría!, pero ellas no le hacían caso,  como si no fuesen suyas, a su bola, una para la derecha, otra para la izquierda, Cualquiera intentando ir de frente y sus amigas  que no le respondían y botaban como locas. Alguna vez pensó sujetarlas al tiempo que avanzaba, pero luego desistía ,pues posiblemente eso daría aun mas la nota. Cualquiera odiaba a los hombres, y más todavía a esos hombres que afirman  que ”las mujeres corren como PATOS”, ella pensaba:

-Las mujeres no estamos idiotas, tampoco nos gusta correr como un PATO, lo que pasa, es que tenemos que adoptar esa complicada técnica que consiste en mover las piernas intentando que el cuerpo resulte lo mas inerte posible ,y así ,de esta guisa, al mismo tiempo, conseguir desplazarte rápido. ¡Muy, muy difícil!

Cualquiera soñaba con despertarse una mañana con dos tallas menos, seguro que tú alguna vez has deseado lo contrario, dos tallas más, ¡cuidado con lo que deseáis amigas! que cada una se conforme con lo que tiene que siempre podría ser peor. Este es el consejo de Cualquiera.

Foto: melanieswandesigns.blogspot.com

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17.11.2009
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Un día cualquiera en la vida de Cualquiera

Archivado bajo Historias de Cualquiera

tatuaje-mariposa

Cualquiera se levantó a las seis cuarenta, después de hacerse la remolona cinco minutos entre las sábanas, maldecir el día de la semana, maldecir el frío que hacía, maldecir el trabajo que le esperaba en la oficina y maldecir el hecho de levanterse todos los días maldiciendo.

Cualquiera hubiese dado gracias solamente por despertarse, pero ella no era cualquiera, ella era Cualquiera Martínez, y la vida se había portado muy mal con ella, desde el primer día de su existencia, en sus primeros instantes, el estreno en este mundo, empezando por el simpático secretario del Registro Civil:

-¿Como se llamará la niña?

- María

-¡No!…Juana

-¡No!… María

-¿María o Juana?

-Cualquiera -concluyó su padre

 

foto: conito de helado(flickr)

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