Cualquiera se levantó a las seis cuarenta, después de hacerse la remolona cinco minutos entre las sábanas, maldecir el dÃa de la semana, maldecir el frÃo que hacÃa, maldecir el trabajo que le esperaba en la oficina y maldecir el hecho de levanterse todos los dÃas maldiciendo.
Cualquiera hubiese dado gracias solamente por despertarse, pero ella no era cualquiera, ella era Cualquiera MartÃnez, y la vida se habÃa portado muy mal con ella, desde el primer dÃa de su existencia, en sus primeros instantes, el estreno en este mundo, empezando por el simpático secretario del Registro Civil:
-¿Como se llamará la niña?
- MarÃa
-¡No!…Juana
-¡No!… MarÃa
-¿MarÃa o Juana?
-Cualquiera -concluyó su padre
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foto: conito de helado(flickr)
Etiquetas: Historias de Cualquiera
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